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16 may. 2013

¿Debe una obra estar supeditada a su autor? o El dilema de Phil Fish



Phil Fish es el autor de un videojuego de desarrollo independiente que ha llegado a alcanzar una popularidad importante en el sector indie de consumidores. El juego y él, digo. Y es que ciertas declaraciones del Sr. Fish han ofendido a cierto potencial marco de compradores de su videojuego, declarando estos últimos abiertamente que no piensan adquirir su juego porque –y cito a modo de compendio de todo lo que he leído por ahí- “no pienso dar dinero a un gilipollas”. Pero la gilipollez o no de Phil Fish no es lo que voy a debatir hoy aquí, dado que siendo sincero no he visto Indie Game: The Movie, película en la que al parecer se ganó el odio de muchos, y tampoco he seguido más que de forma anecdótica algunas de sus declaraciones polémicas y rifirrafes con el público (si aún con todo os pica la curiosidad, basta con buscar “Phil Fish polémica” o algo similar en Google para satisfacerla). El caso es que, como venía a decir, que Phil sea realmente un gilipollas no afecta en lo absoluto a la calidad de su juego. Un cuadro no pierde calidad porque lo haya pintado Hitler (o Stalin, si sois amigos de Godwin) aunque haya usado la sangre de los judíos o qué sé yo para pintarlo. En esto estamos de acuerdo, ¿no? Eso espero, porque voy a tomarme la libertad de apuntalar esa afirmación como base para lo que viene. Por cierto, es de recibo aclarar que no he probado Fez, usarlo aquí se basa tan solo en dar un ejemplo concreto del tema, pero nada más, mis palabras se pueden extrapolar a cualquier otra obra en circunstancias similares. Seré breve, lo prometo.

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Con la habitual perspicacia que caracteriza a un lector de FTS, estoy seguro de que habéis observado la primera frase que titula esta entrada, y por consiguiente la pregunta clave del dilema, que es: “¿Debe una obra estar supeditada a su autor?”. Y es posible que muchos de vosotros tengáis ya una opinión formada al respecto, o incluso que os la hayáis formado tras leer la pregunta por primera vez. Si no es así, os pido que lo hagáis, sobretodo porque considero que será mucho más productivo leer esta, mi opinión, cuando vosotros tengáis ya la vuestra. Esto evitará que me opinión se “imponga” de manera inconsciente al vacío que tenéis sobre el tema, y como no se trata de un conocimiento ni algo estipulado, es mucho mejor que dos opiniones confluyan a que una avance sin nada a su paso. Si no queréis, podéis seguir leyendo, pero os insto una última vez más a que hagáis ese pequeño esfuerzo.

Primero y definitivo, mi punto de vista sobre la compra de videojuegos es: si te gusta, cómpralo. Así, de simple, si 'pirateas' un juego y te parece una puta mierda, no lo compres, pero si el juego te encanta, deberías financiar a su autor para que pueda seguir trabajando en nuevos proyectos. Este es el quid de la cuestión, y aunque está afirmación se diluye cuando hablamos de grandes multinacionales como Nintendo o Sony, que realmente no necesitan tu dinero –el de un único individuo, digo- para seguir produciendo, para mí es lo mismo. Dicho esto, el dilema queda solucionado: si te gusta Fez, cómpralo; si no, no lo compres. Pero, oh, señores, la cosa no es tan fácil, porque está a punto de entrar el mal llamado ‘factor humano’ a desbaratar nuestra fría lógica. Turno de una pequeña historia ilustrativa.

Resulta que, por azares del destino, llegas a una noticia que asegura que Phil Fish, el muchacho ese que está desarrollando un juego que te parece muy bonito, ha dicho algo muy feo que ha afectado muy profundamente a muchas personas. Intrigado, llegas al mensaje en cuestión y, cómo no, te indignas tú también. Y en ese arrebato de indignación decides, contra todo pronóstico, no comprar el título de marras que tanto te apasionó en su momento. Sin embargo, la carne es débil, y la inevitable avalancha de artículos, reseñas y opiniones pone a prueba tu aguante. Finalmente, y en otro arrebato sentimental, esta vez de deseo, navegas a través de las traicioneras aguas de Internet hasta el famoso barco de la calavera. Obtienes tu ansiado Fez. Y lo juegas. Y te encanta. Y te hace sentir cosas maravillosas. Y dudas. Y durante algunos momentos incluso miras al bueno de Phil de otra forma. Pero la indignación todavía escuece, y es ella la que termina manejando tu pensamiento. “No, no pienso pagarle, ese tío es idiota, insultando gente y menospreciándola. Su juego es bueno, pero él es un gilipollas”. Y punto y se acabó.

¿Os ha gustado? Más importante, ¿qué pensáis de este anónimo aficionado? ¿Ha hecho lo correcto?
Yo ya he respondido, os toca a vosotros.