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2 mar. 2013

♥ Tombi! ♥



Mi padre tenía buen gusto para los videojuegos. Hace poco me acorde de que era él el que solía ir a la tienda y comprarme el título que le parecía oportuno cuando yo apenas contaba siete años, o quizás incluso algo menos. Creo que tuve unos 15 juegos de PS1 durante los cinco o seis años que la utilicé, y puedo asegurar que al menos 10 de ellos son de lo mejorcito que he jugado en cualquier plataforma: Crash Bandicoot, Rayman, Abe's Exoddus, Hércules, Digimon World... y el que pone nombre a esta reseña/recomendación, por supuesto. También pretendo que todos ellos se lleven una entrada, que ya llevo demasiado tiempo sin hablar de jueguitos, maldita sea. Pero mejor me centro, que hoy voy a hablaros de una joyita oculta de la primogénita de Sony, que gracias a esa perfecta máquina de emulación llamada PSP he podido re-disfrutar en mis habituales viajes en Metro. Y sí, a lo mejor la nostalgia había puesto las expectativas demasiado altas, pero este humilde título de 1998, creación de la extinta Whoopee Camp, estaba liderado por Tokuro Fujiwara, que tiene un currículum impresionante en esto de los videojuegos. Pero, ¿por qué mola tanto Tombi? ¿qué lo hace tan especial? Pues, respuesta corta: TODO. Vale, sé que eso no explica mucho. Respuesta larga: