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31 may. 2013

Historia de Roma y otras cosas II


Después de mucho tiempo en la campaña de Hispania Citerior he vuelto para anunciar la gran victoria conseguida y para hacer muestra de ello os seguiré contando la historia de Roma que tanto os  gusta y adoráis con especial devoción, no como ese ingrato (que su único objetivo en la vida es hacerle felaciones a su portátil jugando al WoW), que para no mencionar su nombre diré solamente J*L, ¡¡no!! mejor diré *A*.

Es la petición de los dioses que vuestros traseros estén reposando sobre un firme asiento y escuchéis atentamente lo que he de contaros. Que quede bien claro en vuestras cabezas que aquel ser que no calle durante el tiempo que hablé será hecho preso y llevado a las cárceles debajo de Roma, y allí abajo Roma no os dará Amor.
Recordemos que lo que vamos a leer es la segunda parte de este artículo.


De ahí radica la importancia del edicto de Caracalla de nombrar a todas municipios, con independencia de si viven bien a la manera romana o no.
Al organizarse como municipios se les aplica el derecho civil. El año 212 significa pues alcanzar la cúspide en este panorama de relaciones con Roma, y eso explica también que la frase de Namasiano sea especialmente aguda (Hiciste una ciudad de lo que sólo era un orbe).
Roma había hecho de todo ese panorama (orbe) una gran ciudad, un modo de vivir ligado al derecho.
El problema de alcanzar lo que se consigue es que no ay más que conseguir. ¿Qué siente el romano de toda la vida cuando Caracalla ha convertido a todos en romanos? ¿Cómo es posible que yo, romano de toda la vida, sea tan romano como alguien que no habla mi lengua, etc.?


Cuando se iguala a todos y esos todos no están en la misma posición hay un deterioro de la ciudadanía.
Por ejemplo, antes solo los ciudadanos podían incorporarse a las legiones, era algo prestigioso y honorable, y ahora nadie tienen interés en incorporarse a las legiones, precisamente en el momento en que Roma mas legiones necesita, porque los barbaros están a las puertas.
Por eso para incentivar el alistamiento, tuvieron que subir los salarios del ejército y tropas mercenarias para defender a Roma. De tal forma, que hay un cierto desánimo.
Ahora, las aristocracias locales, no tienen mayor interés en invertir dinero en mantener sus localidades, han alcanzado su condición de vida civil, no tienen más peldaños que subir.
Las aristocracias locales empiezan a desvincularse de sus localidades y desde la punta de vista del derecho se inicia un deterioro de la vida civil.


Este universo de ciudades vinculadas al derecho comienza a disolverse. Aunque lo que realmente ha ocurrido para que pase todo esto (El edicto de Caracalla es importante pero no el único motivo) es la crisis del siglo III.
Temporalmente la crisis hace referencia a un momento, al momento en el que se decide la suerte de algo (etimológicamente).
Esa crisis del siglo III no se superó. A la crisis la sucedió el deterioro, decadencia y disolución de ese sistema de ciudades, esa vida civil.
No hay ninguna fuente que indique que fue lo que le pasó exactamente al último emperador romano, nadie se enteró que pasó.
En el tiempo que va del siglo de X al XI comienzan los tránsitos hacia una nueva vida civil.
Los que habitaban las ciudades se van al campo, porque ese espacio de vida que había sido maravilloso (La ciudad), se ha convertido en una vida hostil y desagradable. Cuando las aristocracias ya no invierten, hay un deterioro urbano. Antes de Caracalla, las elecciones eran anuales y durante la campaña los candidatos financiaban espectáculos, obras públicas, etc.

Este es el Emperador Caracalla

La higiene no se mantiene, tampoco la sanidad pública. La ciudad en su concepto urbano se vuelve más hostil pero también en su concepto civil. Ahora el emperador requiere pagar un ejército cada vez con mayor urgencia. La posición política del emperador en el siglo III dependía del ejército. Además de ser el ejército una necesidad imperiosa de recursos el emperador también necesita mantener el orden de las localidades, que es muy importante para poder cobrar impuestos. Empieza una administración imperial, una red de agentes imperiales pagados por el imperio. El dinero hay que sacarlo de algún sitio, y la política económica del imperio es la presión fiscal, es decir, crear nuevos impuestos o aumentar las tasas de los impuestos que ya existen.


Se eliminan las exenciones de impuestos, es una política fiscal. Esto recae sobre los que tienen algo, esa política fiscal grava a las aristocracias romanas, estos son los que se ven afectados porque son los que tienen dinero y tiene que pagar. Y claro, alguien tiene que cobrar. Hasta el siglo III Roma cobraba los impuestos con publicanos.


Ahora ese sistema no existe y necesita funcionarios que cobren impuestos. Roma aprovecha que en cada localidad hay una curia (el senado local de cada municipio).

A partir de ahora, la curia tiene que cobrar los impuestos. Roma fija los impuestos que tiene que pagar cada localidad, y si la curia no recauda los impuestos necesarios los tienen que poner de su bolsillo. Claro, ahora nadie quiere entrar en la curia. Hasta entonces los de la curia habían llevado una vida feliz y ahora de repente tenían que pasarse la vida persiguiendo para conseguir el dinero. Ahora nadie quiere entrar en las curias y se deteriora su único sistema de gobierno, deteriorándose también la vida civil del municipio.



El sol empieza a esconderse por el horizonte y mi obligación me llama, he de ir al limes para defenderla de cualquier ataque bárbaro. Esa escoria siempre espera a la noche para emboscar a nuestras amadas legiones.

Pero no os preocupéis por mí, la próxima vez que me veáis tendré una corona de laurel y a mi lado estará Berenice. 

Y ningún alma bramó ese día...