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23 abr. 2012

"Lo siento, no somos dioses..."


Lo sé, lo sé, debería dejarme de entradas repentinas y terminar (empezar*) de una vez la segunda parte del post sobre la Semana Santa -en la que, por cierto, sí que hablo de la Semana Santa-, pero hay días en los que uno se encuentra más susceptible de lo normal a las opiniones de los demás (y yo me considero una persona dispuesta a considerar hasta la más oligofrénica de las ideas habidas y por haber), viéndose en la cuasi-obligación de dar la suya propia, supongo que en un humano intento de aparentar superioridad moral. Y seguro que |X| y su conocimiento sobre el comportamiento de las personas nos puede explicar mucho mejor que yo esto, pero quiero dejar claro que si da esa aparentemente pretendida impresión, no es para nada mi intención. Es solo que a veces me cuesta mantener me callado, y esto de tener un blog y la suficiente libertad de expresión no ayuda, oye.

Despues de la -tampoco pretendidamente- misteriosa entradilla de aquí arriba, os pongo un poco en antencedentes: Estaba yo, como suelo hacer los 20 o 30 minutos que tengo entre el almuerzo y la hora en la que me toca salir a clase de Solaris, leyendo con tranquilidad el Reader e intentando clasificar los artículos interesantes de la morralla ante la ingente cantidad de información que día tras día se me acumula allí. Hasta que me topé con cierto titular que hábilmente invitaba al potencial lector a dar click y leer por pura inercia: Las consecuencias de negar la sanidad al inmigrante irregular, en uno de los blogs "alojados" en El Pais (en realidad, no sé exactamente la relación que existe entre estos y el periodico, pero he evitado usar la expresión "afiliados" por poder dar una idea erronea de lo que realmente son), donde se trataba en forma de opinión un proyecto de modificación de ley anunciada por el gobierno este último viernes, que viene a retirar la posibilidad de acceder a la sanidad a todos los inmigrantes irregulares (o "ilegales", o "sin-papeles", o cualquier otro desagradable pseudónimo similar) en el caso de salir adelante. Os puedo asegurar que un servidor, a pesar de tragarme a diario los telediarios de La 1 y ojear -casi a diario, también- una decena de periódicos digitales desde Público hasta La Razón, no había hablar de esta noticia que a todas luces me parece relevante, ya no solo para el grueso de población a la que afecta directamente, sino para todos los demás. No me estoy quejando, se me pueden haber pasado fácilmente todos los titulares que señalaban el tema, la cuestión es que hasta hoy hace apenas unas horas mi información sobre el tema era nula.

Centrándonos en el articulo, básicamente viene a reflejar una opinión afín a la mía, anteponiendo la (supuesta) humanidad inherente en todos nosotros a los posibles problemas económicos que se intentan paliar con esta medida. ¿Todo normal hasta ahora, no? Pues sí, es más, es posible que incluso os preguntéis el porqué estoy aquí yo ahora dándoos la vara, si mi posición es calcada a la del blog antes enlazado y podía simplemente haberme limitado a tuitear el enlace y tan panchos. Pero resulta que tengo la costumbre (otros lo llamarán "mania") de visitar los comentarios de algo cuando este algo me gusta, ya sea un artículo, una noticia o incluso un vídeo. Y aquí se gestó la tragedia. Y la indignación. Y la necesidad de escribir esta entrada.