[Random]

5 abr. 2011

Dos nuevos textos

Para sendos concursos de DevianArt. El primero versa sobre "Una pequeña cabaña de madera en el bosque", y el segundo tiene como tema "La primera vez".

Avenida Grindhom, 159
Un ruido metálico le sacó de su ensimismamiento. Allí estaba, en esa habitación vacía que probablemente no significa nada para nadie, salvo para él. Recordaba las incontables veces que Dolly y él había dormido allí, en esa cama que ahora era solo un recuerdo fantasmagórico. A pesar de su edad podía situar con suma precisión gran parte del mobiliario, desde los armarios hasta las mesitas de noche. Ahora eso no era más que una habitación vacía, blanca, con aquel fuerte olor a pintura desprendiéndose de las paredes. En el piso de abajo se escuchaban voces, conversaciones totalmente ajenas que, de alguna forma, le incomodaban. También pudo oír el inconfundible rechinar de la escalera colgante, ruido que indica sin duda que alguien estaba subiendo. Ese alguien recorrió gran parte de las estancias contiguas hasta llegar a la suya.

- Señor McGahon, me temo que tendremos que aceptar finalmente la oferta del comprador. –su respiración agitada entrecortaba algunas palabras.
Ni siquiera miró el rostro de aquel muchacho, que parecía sofocado tras haber estado discutiendo durante toda la mañana. Le miró de forma condescendiente y respondió.

- De acuerdo. –sentenció escuetamente.

El joven se limitó a desaparecer de nuevo y, tras apenas un par de minutos, el bullicio de la planta inferior recobró intensidad. Fue entonces cuando él, observando a través de la ventana y con melancolía el acogedor jardín interior de la casa, recayó en la cuenta de una ruinosa construcción sobre el único árbol del patio. Era un abeto cuyo azaroso destino había querido que, a diferencia de todos sus congéneres que se erguían libres y ocupaban hasta donde alcanzaba la vista, echara raíces rodeado por una singular prisión de vallas blancas que constituía la zona posterior de la casa. Fugazmente, cientos de recuerdos se pasearon por su arrugada frente, actuando como bálsamo frente a los dolores crónicos que sufría desde hace años. Pudo recordarse a sí mismo escalando los tablones de madera clavados a lo largo del tronco, subiendo hasta entrar en el pequeño y rustico habitáculo. Apenas sacaba unos palmos del suelo, pero sus ansias por descubrir le llevaban a todas partes. Podía recordar a su madre gritando histérica al descubrirlo allí arriba, mientras su padre –junto a ella- reía a carcajadas al ver a su primogénito adentrarse en la cabaña que el mismo había construido. Tiempos felices. Hacia demasiado tiempo que no sentía aquellas emociones, los últimos cincuenta o sesenta años de su vida se habían transformado en un cúmulo de situaciones sin valor alguno. Y allí quedo, observando a su felicidad alejarse paso a paso, sincronizada con aquel inquieto segundero del descomunal reloj que aún permanecía en el pasillo.

• • •

Un galope de suelas interrumpió en la habitación. El chico había regresado, esta vez con una pareja de mediana edad.

- Señor McGahon, le presento a los Rechliff. Son alemanes.

El silencio se apoderó de la sala. El muchacho dedicó una sonrisa nerviosa a aquellos individuos rubios y volvía dirigirse al anciano que miraba por la ventana, rígido como una estatua.

- Se-señor McGahon…ellos son los compradores. Me temo que tendrá que…

- No vendo.

De nuevo, silencio. La pareja parecía no entender ni una palabra del inglés británico que procesaban los otros, pero se miraban extrañados por la situación. El joven comenzó a sudar más de lo habitual, intentando tranquilizarse a sí mismo mientras se manoseaba los nudillos.

- Señor…Señor, creo que no le he entendido…

- No venderé la casa. ¿Ha quedado suficientemente claro?

- Pero…

- No hay peros. Tiene cinco minutos para marcharse junto a "sus alemanes". Cierren la puerta al salir.

Las réplicas continuaron. También comenzaron a oírse quejas en un idioma extraño para él. Pero todo eso pertenecía ya al pasado. Su presente, su momento de volver a vivir, había regresado. Indiferente ante el ajetreo creciente, se acercó al rincón y colocó una vieja y pequeña silla de madera frente al cristal de la ventana. Probablemente había sido catalogado como 'demasiado vieja' para tan siquiera ser puesta en subasta. Se sentó y observó la maravillosa casa de madera, coloreada vivamente y sin una sola imperfección, que sobre el abeto le evocaba la más sincera felicidad. Y, tras muchos años, sonrió.


Tras la batalla

Su cuerpo inerte, repleto de estocadas mortales y tintado de bermellón, descansa frente a ti en una postura antinatural. Poco a poco, los latidos de tu corazón vuelven a su ritmo habitual y tomas conciencia de la situación. Has ganado, todo ha terminado y has sido superior a él. Quieres sonreír pero una profunda aflicción te lo impide, sientes que siquiera intentarlo sería inútil. Poco a poco te deshaces de los trozos de armadura que aún permanecen sobre tu lacerado cuerpo. Cada carga aliviada supone un severo pinchazo, y apenas consigues apurar tus últimas fuerzas para librarte de la pesada vestimenta. Tu cuerpo duele, palpita, como si todo su conjunto se hubiese transformado en una enorme herida abierta. Te cuesta horrores pensar con claridad, tus sienes estrangulan cada pensamiento hasta vaciar su significado. Te atragantas. Con celeridad doblas la espalda y escupes un par de dientes mezclados con saliva y sangre. Te descubres descalzo, e instantáneamente notas el frio subiendo por tus piernas, helando cada palmo de tu anatomía. El más leve movimiento se traduce en una oleada de inconmensurable dolor, y por momentos vas recuperando la sensibilidad en zonas que hubieras preferido ver dormidas para siempre.

Caes de rodillas hacia delante. Por un momento te crees en el infierno, con las brasas desgastando tu piel y pagando por un pecado heredado. No logras percibir los dedos de tu mano izquierda, probablemente si quiere permanezcan pegados a su correspondiente extremidad. Sabes que tus oídos siguen en su sitio –o al menos uno de ellos- por aquel tintineo, cada vez más cercano, que no ha cesado desde tu vuelta a la conciencia. Si, has ganado, pero no ha servido de nada. Tu destino esta inevitablemente unido al de tu enemigo, al fin de cuentas el resultado era lo de menos. Lloras. Si, estás llorando, puedes sentir algunas de esas gotas de sufrimiento deslizándose sobre tu magullado rostro, saborear su salado amargor. Tu espalda ha seguido doblándose por tu cuenta, y tu cabeza esta ya rozando esa oscura piedra caliza que conforma el suelo. Te preguntas por qué no has cerrado ya los ojos. Quizás ni siquiera tengas parpados. Para nada, tus párpados siguen intactos, o al menos significativamente mejor que todo tu cuerpo. Entonces, ¿por qué?, ¿tanto te cuesta desprenderte de una vida vacía que nunca te ha traído verdadera felicidad?. No sabes la respuesta, ese aplacamiento cerebral te lo impide. Los ruidos llegan a su culmen, crujidos y voces se hacen eco tanto en la cueva como en tu destrozado cráneo.

- ¿Es éste? Ha quedado hecho polvo.

- Es su primera vez.

- ¿Y si se nos muere en el camino?

- No creo, estos son extremadamente resistentes.

Sientes varios tactos cálidos a lo largo de tu cuerpo, y la presencia de individuos es suficiente para mitigar el tormento que te invade. Te alejas de allí, y lo último que alcanzas a ver es la mirada perdida del adversario. Ojos verdes, piensas. Y así, consigues razonar de nuevo.


7 bramidos

Jero-chan bramó... 5/4/11 20:56

Qué bien escribes (^_^)
Aunque al segundo texto le hace falta una revisión, tienes algunas faltitas por ahí que supongo que querrás corregir si es para presentar en un concurso :)

Espero leer más próximamente :D

Galbix bramó... 5/4/11 21:52

¡Oh! Gracias Jero-chan, sin querer había colocado una versión anterior de ese texto. Por suerte el que subí en devianArt y envié si era el correcto.

¡Gracias por tus halagos!

|X| bramó... 5/4/11 23:15

Still fighting, warrior.

JFDP13 bramó... 6/4/11 22:42

"Te preguntas por qué no has cerrado ya los ojos"

"No creo, estos son extremadamente resistentes"

Como bien ha puntualizado Jero-chan, hay un par de faltas.
Corrígelas aquí también, hombre :V

Galbix bramó... 6/4/11 23:20

¿Qué demonios? Eso ya lo había corregido ayer junto a un par de cosillas más de la versión errónea...

¿Ninguno de vosotros ha tocado el texto, no?

JFDP13 bramó... 6/4/11 23:33

¿Descorregirlo para que vergüenza y desprestigio cayesen sobre ti? ...lol, no.

Galbix bramó... 7/4/11 10:32

Vergüenza y desprestigio.

Vergüenza y desprestigio Everywhere.