[Random]

25 mar. 2011

Despertar

Guarnin: Este texto contiene lenguaje soez. 
Tensión. Una gota fría de sudor resbalando por su cuello. Todo había pasado demasiado rápido, no había tenido tiempo de reaccionar. Pensaba que lo tenía todo controlado, como siempre. Pero no, esta vez no, esta vez el otro había sido más listo que él. Y ahora se encontraba allí, colgando del techo como uno más de aquellos trozos inertes de carne que otro tiempo habrían sido criaturas monstruosas, a juzgar por su aspecto. El hombre de negro le miraba. No le había quitado el ojo de encima desde que despertó y, aunque intentaba evitar el contacto visual con él, las limitaciones de movimiento que le aplicaban las cadenas no le ofrecían demasiado campo de visión. Otro hombre entro a aquel sucio habitáculo. Este sí tenía pinta de humano, e incluso vestía una vistosa camisa de flores y unas brillantes gafas de sol. Con una mano sujetaba un trapo gris para intentar neutralizar el penetrante olor a podrido del lugar. En la otra portaba un cuchillo de carnicero. Aunque su cuerpo apenas se inmuto, la sangre le hervía por dentro y su corazón latía cada vez más rápido. Ya está, estaba jodido. Debió haberse retirado en el culmen de su carrera y no ahora, aceptando trabajos de mierda por los que le pagaban una miseria. ‘Un simple trabajo de seguimiento bastante bien pagado’ fue lo que le comento Jeary, un antiguo compañero de la asociación. Pero él tuvo un mal presentimiento, ese tipo de presentimientos a los que nunca prestas atención. Nunca hasta que te ves de mierda hasta el cuello por no haberlo seguido. Pensó en el patético final que iba a tener: ‘cadáver encontrado en un cobertizo’ rezaría la prensa. Menuda basura. Oh, mierda. De nuevo, tensión.

El hombre de negro seguía mirándole. Aquellos ojos amarillentos se le clavaban hasta lo más hondo del alma cada vez que se distraía y dejaba campar libres a sus pupilas. El otro, mientras, afilaba su cuchillo en una maquina cuya tarea inicial parecía haber sido, muy probablemente, filetear carne. Se preguntó por qué demonios no le habían matado mientras estaba noqueado así al menos no se habría enterado de nada. No le gustaban las preocupaciones. Era demasiado metódico, odiaba la existencia de elementos que escaparan a su control. No era cuestión de suerte, nada es cuestión de suerte. Si eres lo suficiente ordenado, sino palideces y deduces lógicamente, al final descubres cualquier entropía guarda un orden. Esa era su máxima en la vida, y hasta ese momento nunca la había cuestionado. Pero su situación actual distaba mucho de ser algo planeado, más bien todo lo contrario. ¿Por qué había fallado? Tenía todos los datos, controlaba los horarios de ese tipo e incluso conocía a sus amistades más relevantes. Todo había ocurrido demasiado rápido. Esa mujer no debería haber estado ahí. Se suponía que la puerta del apartamento permanecía abierta toda la noche. Su pirámide de naipes, cuidadosamente estudiada y colocada, se le había derrumbado en apenas unos segundos. Joder. Habían demasiados datos que no cuadraban, pero ¿y qué más daba ya? Por mucho que descubriera el error, aquello no cambiaría el hecho de que se encontraba a las puertas de una muerte desagradable y, sobretodo, deshonorable. No, no quería pensarlo, no quería siquiera imaginar lo que su padre habría opinado al verlo en tan lamentable situación. Y si, el hombre de negro seguía mirándole.

– Listo –exclamó el otro con una sonrisa sesgada en su rostro.- Hoy vamos a tener rapsodia de frutas, Orgen. –el hombre rió al escuchar sus propias palabras. La oscura criatura no aparto sus sibilinos ojos de él, pero vibró de forma intermitente durante algunos segundos.

 Eso es, ¡rapsodia de frutas! –volvió a reír. De repente se giró hacia él con una expresión muy diferente. Su rostro psicópata destilaba odio.- Tú, tú amigo, tú eres el puto plato principal de hoy  –aquella risa zafia interrumpía cada una de sus frase.- ¡Tus putos intestinos lo van a ser!, primero te haré un bonito tatuaje en la cara y luego dibujaré un arcoíris en tu feo culo. ¡Si, eso es lo que voy a hacer! 

Estaba cansado. Apenas podía soportar el peso de sus parpados, sentía como toda energía desaparecía de su cuerpo conforme el desamparo aumentaba. Las estúpidas amenazas, la carcajada incesante, los ojos que seguían clavados en él. Todo era difuso, todo formaba parte de una realidad de la que quería escapar. Quizás esto era una oportunidad, quizás le estaban dando la opción de rendirse y que todo acabara allí, sin dolor. Era muy tentador, demasiado tentador incluso para un hombre como él. Como precipitarte al vacío y que alguien te permite escapar de la muerte. Ni siquiera podía razonar con claridad, todo se alejaba cada vez más. Él ya no formaba parte de aquello, no era más que un espectador esperando que el programa termine. Pero esta vez también era el protagonista. Da igual, todo ya ha terminado, está demasiado cansado para siquiera seguir pensado. Pero consigue rescatar una frase antes de abandonar definitivamente todo eso.


 Por cierto, dice Jearone que lo siente. Ya sabes, necesitaba el dinero. No le culpes.

Y de nuevo, aquella maldita risa.  Y aquellos malditos ojos. Y aquella maldita vida.

Este relato fue escrito con motivo de un concurso de devianArt cuyo tema era "Detectives". Ademas, como dificultad añadida, los participantes debían incluir la palabra "Arcoiris" en el texto de forma original. Y bien, ¿Qué os ha parecido?

3 bramidos

|X| bramó... 26/3/11 15:07

Es posible que te digan que no tiene suficiente relación con los detectives, por eso de que no hay nadie investigando nada. Aún así no quita que sea bueno.

Galbix bramó... 26/3/11 15:56

Lo sé, y arriesgué un poco en ese aspecto. Pero bueno, escribí lo que quería y así se queda.

JFDP13 bramó... 29/3/11 4:05

"Debió haberse retirado en el culmen de su carrera y no ahora, aceptando trabajo de mierda"
...¿Qué es, un robot? ¿Un indio? xD

Y me ha hecho gracia la aclaración del final... a eso venía el arcoiris, ¿eh?

PD: Al grandullón le he imaginado como Blade, y al otro como Tsuchimikado.