[Random]

16/05/2013

¿Debe una obra estar supeditada a su autor? o El dilema de Phil Fish



Phil Fish es el autor de un videojuego de desarrollo independiente que ha llegado a alcanzar una popularidad importante en el sector indie de consumidores. El juego y él, digo. Y es que ciertas declaraciones del Sr. Fish han ofendido a cierto potencial marco de compradores de su videojuego, declarando estos últimos abiertamente que no piensan adquirir su juego porque –y cito a modo de compendio de todo lo que he leído por ahí- “no pienso dar dinero a un gilipollas”. Pero la gilipollez o no de Phil Fish no es lo que voy a debatir hoy aquí, dado que siendo sincero no he visto Indie Game: The Movie, película en la que al parecer se ganó el odio de muchos, y tampoco he seguido más que de forma anecdótica algunas de sus declaraciones polémicas y rifirrafes con el público (si aún con todo os pica la curiosidad, basta con buscar “Phil Fish polémica” o algo similar en Google para satisfacerla). El caso es que, como venía a decir, que Phil sea realmente un gilipollas no afecta en lo absoluto a la calidad de su juego. Un cuadro no pierde calidad porque lo haya pintado Hitler (o Stalin, si sois amigos de Godwin) aunque haya usado la sangre de los judíos o qué sé yo para pintarlo. En esto estamos de acuerdo, ¿no? Eso espero, porque voy a tomarme la libertad de apuntalar esa afirmación como base para lo que viene. Por cierto, es de recibo aclarar que no he probado Fez, usarlo aquí se basa tan solo en dar un ejemplo concreto del tema, pero nada más, mis palabras se pueden extrapolar a cualquier otra obra en circunstancias similares. Seré breve, lo prometo.

14/05/2013

Weekend... ¿cómo era?



La seta son las risas y el agujero vuestro tiempo.

22/04/2013



Así, otra edición más de la Weekend Recopilation Conjunta se materializó en el basto mundo de Internet.

20/04/2013



Siempre he pensado que los JRPGs tradicionales fallaban en algo. Había algún detalle, algo que intuía intrínseco al género, que me impedía disfrutar plenamente de cualquier título con las conocidas características del rol. Incluso con el primer Final Fantasy -uno de mis RPGs favoritos- terminaba en cierta medida hastiado por esas incómodas bases asentadas hondo en la mecánica del juego. Utilizo el adjetivo "tradicionales" porque sé que el JRPG moderno ha sabido sortear con éxito las comprensibles limitaciones de los primeros títulos, ha dinamizado las monótonas partidas por turnos y ha sabido combinar conceptos para ir más alla e incluso dar vida a nuevas mezclas de géneros que combinaban lo mejor de dos mundos. Podría hablar de los Shin Megami Tensei de DS, que unen el leveo de criaturas de Pokémon con la mecánica de combate de Final Fantasy Tactics, heredada de la saga Fire Emblem y los RPG tácticos en general, resultando en una mezcla fantástica. O también podría nombrar la sorprendentemente innovadora saga de Mario & Luigi RPG, que precisamente comparte muchas características con el juego sobre el que versa esta entrada, con un estilo de combate por turnos totalmente diferente y un apartado de exploración sensacional. E incluso podría hablaros de uno de mis títulos favoritos de Playstation 2, Dark Chronicles, que confluye tantos elementos atípicos sobre una base de RPG de acción que no puedo hablar de él sin maravillarme a cada palabra. Pero oye, si soy -y somos- consciente de que el JRPG ya ha evolucionado dejando atrás topicazos inútiles, ¿de que me quejo? Simple, la mayoría de estos títulos adolecen en cierto grado de uno o varios problemas. Y para descubrirlo, vamos a hacer un repaso por los grandes fallos del género. O, mejor dicho, MIS grandes fallos del género.